Prodive - IndexProdive - Avances May 2008 - IndexTrabajo de revisión
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denominada “intestino rojo” que
afecta a los corderos. Barrel et al.
(1989) reprodujeron este síndrome
en un grupo de corderos mediante
oclusión experimental de los vasos
mesentéricos craneales.
5.- DIAGNÓSTICO
En el marco del diagnóstico de la
enfermedad, el SDIP forma parte de
los trastornos caracterizados por una
mortalidad intensa en cerdos que se
hallan en fase de engorde. Para llevar
a cabo dicho diagnóstico debemos
comenzar realizando un completo estudio
epidemio-clínico en estos animales
que se completará aplicando métodos
complementarios de diagnostico
de tipo anatomopatológico teniendo,
en todo momento, en cuenta las características
de manejo a las que se hallan
sometidos estos animales.
Schwartz (2007) indica que el
diagnóstico del “Síndrome Hemorrágico
Intestinal” (HBS) debe ser contemplado
como un diagnóstico por
defecto. En efecto, este síndrome no
puede ser diagnosticado hasta haber
eliminado otras causas. Así, se puede
sólo determinar que no se trata de un
HBS (o SDIP) (Tabla 1).
Es fácil de apreciar que, en el
caso que nos ocupa, un gran número
de causas posibles son muy raras o
están, por el momento, mal documentadas.
Recientemente, Schwartz
(2004), ha incluido, como una más
de las causas probables en ganado
porcino, las colitis.
El diagnóstico epidemio-clínico es,
por sí solo, uno de los más precisos teniendo,
incluso, en cuenta que existen
numerosos caso de mortalidad súbita
entre cerdos en fase de engorde. De
todas formas, el veterinario clínico
debe, inicialmente, pensar que se halla
ante un caso de un trastorno frecuente
y bien conocido. Famosa es la
frase de G.P Martineau, coautor de
este artículo de que “las enfermedades
raras son raras” (poco frecuentes), aunque,
ciertamente, existen.
Entre los elementos diagnósticos
más importantes, que permitirán
diagnosticar el trastorno con más precisión,
se encuentran:
- Se trata de mortalidades aisladas
y esporádicas pero que se repiten
a intervalos más o menos regulares.
Se puede hablar de “mortalidades
repetitivas” aunque, siempre,
en ausencia de signos prodrómicos.
- No se observa, en otros animales
de la misma explotación ni de
granjas cercanas, síntoma alguno
contemporáneo ni en los días siguientes,
lo que permite excluir clínicamente
la presencia de una enfermedad
infecciosa fulminante.
- El animal afectado se hincha con
extrema rapidez poco antes de la
muerte, aunque esta hinchazón no
se observa habitualmente con el
tiempo suficiente para poder predecir
el accidente.
El diagnostico diferencial clínico-epidemiológico,
es decir, aquel que considera
el caso particular en el conjunto y
en la historia del problema en la explotación,
está, por el momento, muy limitado.
Entre las enfermedades enzoóticas
podemos citar la torsión gástrica
(relativamente frecuente en el caso de
cerdos en fase de engorde alimentados
ad libitum), la enteropatía hemorrágica
proliferativa (la presencia de
coágulos sanguíneos en el íleon es, en
este caso, un signo suficientemente claro
como para emitir un diagnóstico
acertado) y la enteropatía idiopática
(Martineau, 1997).
El examen clínico, incluyendo la etapa
pre-visita y que comprende las dos
Avances V OLUMEN V / MAYO 2008