Prodive - IndexProdive - Avances May 2008 - IndexTrabajo de revisión
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na-Zinc para prevenir las mortalidades
súbitas en cerdas en el período
del peri-parto (Kavanagh y Spillane,
1998 ; Schultz et al, 2001). Por su
parte, Straw et al. (2002) han comparado
distintas estrategias de utilización
de antibióticos en cerdos en fase
de engorde. Estos autores afirman
que mientras que no se demuestre la
existencia de un componente infeccioso,
para tratar de disminuir la incidencia
del HBS en una explotación porcina
en la que han aparecido casos de
este síndrome, se puede recomendar
la administración de clorotetraciclina,
bacitracina o bacitracina combinada
con un arsenical.
En Francia se sigue recomendando,
también, la acidificación del alimento
mediante la adición de ácidos orgánicos
o a través de otras manipulaciones
nutricionales. Hemos observado que
los ácidos grasos volátiles juegan un
importante papel en la motricidad intestinal.
Dufresne (1999), en una exhaustiva
revisión resalta el importante
papel que juegan estos ácidos grasos
en la incidencia de enfermedades digestivas
en cerdos en fase de engorde.
Sin embargo, una elevada producción
de ácidos grasos volátiles tiene, también,
un efecto beneficioso sobre los
animales como, por ejemplo, un significativo
descenso del pH intestinal que limita
el crecimiento de ciertas bacterias
perjudiciales, como los colibacilos, y
una mejora de la morfología de la mucosa
intestinal debida a la presencia
de ácido butírico. Por ello, más que reducir
al mínimo la producción de estos
ácidos grasos volátiles en el intestino,
se trataría de limitar sus efectos negativos
regulando el comportamiento alimentario
de los cerdos y su tránsito intestinal.
Así, la utilización de fibras alimentarias
que actúan beneficiosamente
sobre el peristaltismo intestinal
y sobre la glucemia, incorporadas a
los regímenes alimenticios administrados
a cerdos en fase de acabado ricos
en hidratos de carbono fermentesci-
bles, permitiría reducir los riesgos de
aparición del SDIP aunque, por el momento,
no existen trabajos científicos,
al menos que nosotros sepamos, que
hayan tratado de avalar esta hipótesis.
Los cerdos alimentados de esta forma
presentarían un comportamiento alimentario
más adecuado y tendrían un
tránsito intestinal más regular, dos factores
clave en la fisiopatología del
SDIP. Este efecto preventivo podría ser
mejorado aumentando el tamaño de
las partículas de alimento en la molienda,
siempre que los animales sean alimentados
con pienso seco.
CONCLUSIÓN
El Síndrome de Distensión Intestinal
Porcina (SDIP) es una patología
accidental y, por tanto, muy frustrante,
que afecta a los animales sin que
dicha afección pueda ser prevista.
Debido al hecho de que se trata de
un accidente de tipo repetitivo en una
explotación dada, es necesario identificar
los factores de riesgo aunque
la corrección de los mismos pueda
ser, a menudo, difícil de realizar.
El hecho de considerar esta patología
como un mero “accidente”
pone en evidencia la fragilidad de
nuestros sistemas de producción (Dufresne,
1999). La identificación de
los animales que están en riesgo de
contraer la enfermedad no es nada
fácil ya que, normalmente, se considera
a estos animales simplemente
como “desviados”, es decir que se
apartan de la norma, definida actualmente
por la media y la desviación típica
según consideraciones estadísticas.
En el artículo titulado “Lo normal
y lo patológico”, extraído del Sumario
de Medicina Contemporánea, publicado
en 1951, Canguihem explica:
“De hecho, si examinamos el hecho
patológico según el detalle de
los síntomas y según el detalle de los
mecanismos anatomo-patológicos,
nos encontraremos con numerosos
Avances V OLUMEN V / MAYO 2008