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dieta reduce el número de coliformes,
sobre todo en segmentos proximales
del tracto digestivo.
En años anteriores, ácidos como el
cítrico, fumárico, propiónico, láctico y
fórmico eran los principalmente
investigados. Mientras que en años
más recientes el ácido benzoico y
butírico también han sido incluidos
(Kluge et al., 2006; Castillo et al.,
2006; Manzanilla et al., 2006; Buhler
et al., 2006; Biagi et al., 2007).
También en este caso, las dosis
utilizadas han sido variables y, por
tanto, también los resultados. Kluge et
al. (2006) observaron un aumento del
consumo de pienso y la ganancia de
peso, un aumento de la retención de
nitrógeno y una reducción del número
de bacterias en los segmentos
proximales del tracto digestivo en
lechones alimentados con dietas
suplementadas con 0,5- 1% ácido
benzoico, comparado con una dieta
control sin ácidos. El efecto
antibacteriano del ácido fue
propuesto como mecanismo de
acción en base a los efectos
registrados sobre los parámetros
productivos. Buhler et al. (2006) no
detectaron mejoras de los datos
productivos en cerdos de 26 a 106
kg alimentados con un 1% ácido
benzoico en la dieta, aunque en el
periodo de crecimiento (durante 6
semanas a partir de 26 kg de peso)
observaron un incremento de la
digestibilidad de nitrógeno.
Manzanilla et al. (2006) observaron
una mejora del índice de conversión,
criptas más profundas en el epitelio
del yeyuno y un aumento de las
células goblet en el colon de
lechones alimentados con un 0,3%
de butirato sódico, comparado con
un pienso control. Los autores
propusieron los efectos del butirato
sódico sobre la morfología del
epitelio intestinal y la digestibilidad
de nutrientes, como aspectos de
interés para futuras investigaciones.
Por otro lado, Biagi et al. (2007) no
detectaron efectos sobre los datos
productivos, el número de bacterias
en el tracto digestivo o la morfología
del epitelio intestinal tras la adición
de entre un 0,2 y 0,4% butirato
sódico al pienso de iniciación.
La variación en los resultados es
debida, entre otras razones, a los
diferentes ácidos utilizados en los
distintos experimentos y las diferentes
dosis añadidas, que típicamente
varían entre un 0,1% y un 3%. En
nuestra experiencia son necesarias
dosis de un 1-2% (mínimo 2% en
caso de ácido láctico) para obtener
efectos significantes en los datos
productivos y microbianos.
En una revisión de Maribo (2006)
se muestran las pruebas llevadas a
cabo por la organización danesa
‘Danish Meat Association’ durante los
últimos años, para evaluar el efecto
de ácidos orgánicos sobre los datos
productivos de lechones. Estas
pruebas forman parte de una de las
funciones de esta organización, que
se basa en testar todo lo relacionado
con edificios, alimentación, mejora
genética, salud y bienestar, etc. en la
producción porcina. Estas pruebas se
llevan a cabo en granjas comerciales
en diferentes localidades de
Dinamarca. El resumen de los
resultados se presenta en el cuadro 4.
Según Maribo (2006), los resultados
obtenidos en estas pruebas mostraron
una gran variación que podría
explicarse, al menos parcialmente,
por la diferencia en las dosis
utilizadas en las distintas pruebas.
Maribo (2006) considera que las
dosis añadidas en las pruebas han
sido en muchos casos demasiado
bajas. De 53 pruebas con lechones, se
detectaron efectos positivos significativos
en 16 y se observaron tendencias en 5.
En general, y según el autor, dosis de
un 1% ó más altas resultaron en diferencias
ignificativas en los datos pro-
Avances V OLUMEN V / MAYO 2008